—Bienvenido, guardián —dijo el anciano, igual al maestro de la serie que su abuela veía de pequeña—. La memoria del mundo está en peligro. Alguien ha borrado los capítulos de la Prehistoria, el Imperio Romano y la Revolución Francesa. Sin ellos, la humanidad olvidará quién es.
—Debes volver a dibujar la historia. Pero no con armas: con preguntas. Cada “¿por qué?” bien hecho restaurará un minuto perdido.
Flotaba sobre un mapa luminoso del tiempo. A su lado, un anciano de barba blanca vestido como maestro de escuela lo miraba con ternura.
En un viejo desván polvoriento, Leo, un niño de nueve años, encontró una caja de DVD oxidada. Decía: “Érase una vez… el hombre — Colección completa” .