Liana, cansada de promesas vacías, rió con amargura.
—Dame una noche —dijo desde la oscuridad—. Sólo una. Y te daré lo que nadie te ha dado.
Here’s a short story based on the theme “A Soul to Keep” — written in Spanish, as you requested. It’s an original tale, not a translation of an existing book, but it carries the gothic, romantic, and supernatural tone that the title suggests. En el pueblo de Valdeluz, todos sabían que el bosque del norte tenía dueño. No un hombre, ni un animal, sino algo más antiguo: una sombra que respiraba, que esperaba al borde del camino en las noches sin luna.
Esa noche, Liana durmió en el claro. Soñó con ríos de leche y árboles de plata. Soñó con su madre, que llevaba diez años muerta, y con su propio rostro de niña, antes de que aprendiera a tener miedo.
Nadie supo decir si el dueño del bosque era un demonio, un dios olvidado o simplemente la tristeza hecha carne. Pero Liana lo llamaba mi guardián . Y cada vez que decía esas dos palabras, algo en la noche temblaba… como un latido.
—Olvido. Y memoria. Soy el lugar al que van las almas cuando nadie más las quiere cerca. Las tomo, las cuido, las cobijo… hasta que aprenden a quedarse en su propia piel.
—¿Y qué es eso?
—¿Y si yo no quiero irme?
—He esperado a alguien como tú desde que aprendí que las almas rotas son las que más necesitan ser guardadas. No las enteras. Las rotas.
Regresó al pueblo. La gente notó que ya no miraba el suelo al caminar. Que sonreía sin razón. Que algunas noches se iba al bosque y volvía con las manos vacías pero los ojos llenos.
Liana llegó una tarde de lluvia, con una maleta rota y un secreto apretado en el pecho. Había huido de la ciudad, de una vida que se deshacía como papel mojado. En Valdeluz pensó encontrar paz. Encontró algo peor: un susurro que la llamaba por su nombre.
Liana, cansada de promesas vacías, rió con amargura.
—Dame una noche —dijo desde la oscuridad—. Sólo una. Y te daré lo que nadie te ha dado.
Here’s a short story based on the theme “A Soul to Keep” — written in Spanish, as you requested. It’s an original tale, not a translation of an existing book, but it carries the gothic, romantic, and supernatural tone that the title suggests. En el pueblo de Valdeluz, todos sabían que el bosque del norte tenía dueño. No un hombre, ni un animal, sino algo más antiguo: una sombra que respiraba, que esperaba al borde del camino en las noches sin luna.
Esa noche, Liana durmió en el claro. Soñó con ríos de leche y árboles de plata. Soñó con su madre, que llevaba diez años muerta, y con su propio rostro de niña, antes de que aprendiera a tener miedo.
Nadie supo decir si el dueño del bosque era un demonio, un dios olvidado o simplemente la tristeza hecha carne. Pero Liana lo llamaba mi guardián . Y cada vez que decía esas dos palabras, algo en la noche temblaba… como un latido.
—Olvido. Y memoria. Soy el lugar al que van las almas cuando nadie más las quiere cerca. Las tomo, las cuido, las cobijo… hasta que aprenden a quedarse en su propia piel.
—¿Y qué es eso?
—¿Y si yo no quiero irme?
—He esperado a alguien como tú desde que aprendí que las almas rotas son las que más necesitan ser guardadas. No las enteras. Las rotas.
Regresó al pueblo. La gente notó que ya no miraba el suelo al caminar. Que sonreía sin razón. Que algunas noches se iba al bosque y volvía con las manos vacías pero los ojos llenos.
Liana llegó una tarde de lluvia, con una maleta rota y un secreto apretado en el pecho. Había huido de la ciudad, de una vida que se deshacía como papel mojado. En Valdeluz pensó encontrar paz. Encontró algo peor: un susurro que la llamaba por su nombre.